Los sulfatos en cosmética: ¿buenos o malos?

“Libre de sulfatos”. A menudo encontramos este claim en productos cosméticos, y pensamos que se trata de algo bueno sin tener más contexto que el claim y la etiqueta del producto en cuestión. 

Pero ¿es realmente la ausencia de sulfatos algo positivo en un producto cosmético? 

Uno de los valores principales en SOMOS es la transparencia, así que en este artículo te informamos de todo lo que debes saber sobre los sulfatos y su aplicación. 

¿Qué son los sulfatos?

Sulfatos

Los sulfatos son, simple y llanamente, agentes químicos. El término sulfato viene del latino sulphur, que se traduce como azufre. Se obtienen de la reacción del ácido sulfúrico con metales, o del resultado de oxidar sulfuros. 

Los sulfatos son compuestos químicos de acción limpiadora. Visualmente, el sulfato se podría equiparar con una sal. Encontramos sulfatos en una amplia gama de productos: jabones, detergentes, lubricantes, herbicidas, adhesivos, suavizantes textiles…

Los sulfatos tensioactivos en cosmética

Para conocer por qué se empezaron a usar sulfatos en cosmética, un poco de historia

Durante la Segunda Guerra Mundial, hubo un gran desabastecimiento. Las grasas utilizadas para hacer los jabones de amplio uso en la época (te puedes imaginar la típica “ pastilla de jabón”) fueron destinadas a fines alimentarios. 

Tradicional pastilla de jabón sólido.

Fue el momento en que la industria química empezó a pensar en una fórmula sintética para los productos de higiene corporal. Se desarrollaron entonces unas moléculas que se denominaron tensioactivos o emulgentes.. Las características principales de los agentes tensioactivos es que tienen una parte que se adhiere al agua (hidrófila) y una que se adhiere a las grasas (hidrófoba

Puedes imaginarte una cerilla, un objeto con cabeza y cuerpo, de igual modo, en una molécula de un agente tensioactivo, la cabeza sería la parte hidrófila y el cuerpo la parte hidrófoba

Un tensioactivo es capaz de unir dos fases de las que consta un producto cosmético, agua y grasa (aceites):  este hecho se conoce como propiedad emulsionante. (Emulsión es la mezcla de dos líquidos que NO son normalmente miscibles). Actualmente existe una gran variedad de tensioactivos dependiendo del  tipo de cosmético y la función del mismo.

Vamos un poco más allá: hay ciertos tensioactivos que tienen la capacidad de unirse a muchas más grasas que las que forman parte de la emulsión del producto, y se utilizan en cosmética por su capacidad de retirar grasa de la superficie de nuestra piel. 

La función principal de los sulfatos tensioactivos es retirar grasa de nuestra piel y cuero cabelludo.

El cuero cabelludo es una piel con tendencia a resultar grasa por la presencia de abundantes  glándulas sebáceas, de ahí la importancia de limpiarlo correctamente. Los sulfatos, son un tipo de tensioactivos  con mayor o menor capacidad de unirse a las grasas o capacidad de detergencia.

Los sulfatos se utilizan para limpiar

La misión de los sulfatos se puede resumir en una palabra: ¡limpiar! Los sulfatos son efectivos a la hora de limpiar la suciedad, además de generar espuma, que facilita la aplicación de ciertos productos como los champús.

Si quieres profundizar más en la ciencia detrás de los tensioactivos, te recomendamos este artículo: https://culturacientifica.com/2018/10/18/los-champus-sin-sulfatos-y-la-libertad-de-decidir/

La función principal de los sulfatos en cosmética es lograr que las grasas de nuestra piel y cabello puedan disolverse en agua, para de este modo poder ser eliminadas de la piel o del cuero cabelludo.

A modo de resumen: los sulfatos están en los productos cosméticos porque disuelven suciedad, por tanto limpian. En SOMOS siempre recomendamos alternar lavados de champú por su efecto detergente, con lavados sólo de agua para no sobreestimular la producción de sebo. Con esta rutina, y debido al estilo de vida occidental que en general no ensucia en exceso el pelo a diario, tenemos más que suficiente para asegurar al mismo tiempo la limpieza profunda y el cuidado de cabello y cuero cabelludo.

¿Pueden los sulfatos irritar la piel?

Los sulfatos no tienen por qué irritar la piel o la fibra capilar si la fórmula del champú está equilibrada.

En el proceso evolutivo de la industria cosmética, se ha planteado muchas veces la cuestión de si los sulfatos tensioactivos pueden irritar la piel. La conclusión es que en pieles especialmente sensibles, los tensioactivos sí pueden resultar ligeramente irritantes (aunque su resultado y tolerancia sean buenos en la gran mayoría de personas) Por ejemplo, pieles extra sensibles con rutinas de lavado con champú muy frecuentes serían candidatas potenciales a sufrir algo de irritación con este tipo de tensioactivos.

Pero (y si te llevas una cosa de este artículo, que sea esta) hemos de resaltar que la clave para que un producto resulte irritante o no para nuestra piel es la formulación del mismo y la combinación de agentes limpiadores y elementos que contiene. No la presencia de un sulfato en particular.

La concentración de sulfatos, así como la combinación entre ellos, y las necesidades particulares de la piel de cada uno/a (una piel más grasa tiene más necesidades de limpieza que una seca) serán lo que determine la tolerancia de un champú.

¿Son los sulfatos agresivos para la fibra capilar?

Pueden resultar agresivos si su concentración es alta en el champú y la fórmula no está equilibrada en sus otros componentes. Si además, son utilizados con frecuencia pueden degradar la fibra, además de deshidratarla.

Sin embargo, si su contenido en un champú es el adecuado, se ha demostrado en estudios sobre la fibra capilar que los champús con sulfatos pueden no ser agresivos con la queratina frente a champús que, a pesar de no contener sulfatos, sí pueden agredir la queratina del cabello.

Los sulfatos más utilizados

Hay dos macro categorías de sulfatos: alquil sulfatos y alquil éter sulfatos. Los primeros son más irritantes por su mayor poder detergente, mientras que los segundos presentan una mayor compatibilidad con la piel, pero un menor poder de limpieza. Los más conocidos de esta categoría son el Sodium Lauryl Sulfate (SLS) y el Sodium Laureth Sulfate (SLES). El SLES es el ingrediente cosmético más utilizado en productos de higiene.

Lo más habitual es que la fórmula de un champú esté formada por un 75-90 % de agua, 10-25 % de tensioactivos, 1-5 % de emolientes e hidratantes, 1-2 % de conservantes y 1-2 % de otras sustancias como controladores de pH, espesantes, perfumes y colorantes.

La polémica con los sulfatos 

En los últimos años se ha popularizado el “claim” de productos libres de” como alternativas presuntamente más saludables y seguras. Los consumidores cuentan cada vez con más información y muchos de ellos leen las etiquetas de los productos que compran, al armándose si estas listas son largas o hay algún componente que “suena” raro. 

Desde SOMOS te animamos a basarte en las evidencias científicas y no en la intuición o la publicidad. Es un error presuponer que sólo por no contar con sulfatos un producto es más eficaz.

  1.  Los sulfatos son seguros. Están aprobados por las agencias regulatorias. La FDA, la Comisión Europea, y la Agencia Española del Medicamento y el Producto Sanitario permiten el uso de SLS y del SLES en productos cosméticos, y no existen evidencias que vinculen su uso a ningún tipo de enfermedad.
  2. Lo que determina la eficacia y la capacidad de no irritar el cuero cabelludo es la fórmula del producto, no un activo aislado del mismo. Un producto sin sulfatos puede resultar muy irritante a una persona, y otro con un porcentaje determinado de sulfatos y con una fórmula balanceada, con activos calmantes, puede ser ampliamente tolerado y cumplir con la función que se le espera.

Si un champú te irrita el cuero cabelludo, no es el champú para ti. Un especialista en salud capilar te podrá indicar por qué. 

Entonces, ¿son buenos o malos los sulfatos? 

Si los sulfatos son buenos o no es una generalización que no se puede hacer de forma taxativa. Los sulfatos tensioactivos garantizan una correcta limpieza del cuero cabelludo, y de por sí no son dañinos ni para la piel del cuero cabelludo ni para la fibra capilar.  Es más, los champús que carecen de todo tipo de tensioactivo pueden fallar a la hora de limpiar el cuero cabelludo y ser la puerta de entrada a problemas capilares debidos a una mala higiene. 

Podemos afirmar que un champú es bueno si cumple la función que de él se espera y si en su fórmula los activos están equilibrados para el tipo de cuero cabelludo a tratar (más graso, más seco...) 

Cuándo NO usar champús con sulfatos

Hay un caso en el que no te recomendamos usar champú con sulfatos, y es en el caso de los tratamientos de queratina. Cuando nos sometemos a estos tratamientos disciplinantes, además de recomendarse no lavar el cabello los días siguientes, se aconseja evitar los champús con sulfatos ya que interfieren en el proceso de alisado reduciendo el tiempo de duración del tratamiento. 

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